Para hablar de cine hay que saber de cine. Para hablar de películas, sólo hay que verlas.

viernes, 17 de abril de 2009

PROXIMAMENTE

La primer vez que pisé una sala de cine (a los 4 o 5 años) fue la sala del Cine Los Angeles en la centro de la Ciudad de Buenos Aires. De esa salida recuerdo el enorme hall y los siete enanitos pintados sobre la puerta de entrada (esto último no sé si fue un sueño o si realmente estaban pintados ahí). Me había llevado mi madrina (cual hada) a mí y a una prima de mi misma edad.

Mi primer película?: La Cenicienta de Walt Disney.

Fue amor a primera vista. La sala oscura (a pesar de mi terror a la oscuridad) y esas imágenes enormes proyectadas sobre una pantalla, todo era mágico e irreal.

Luego, en la tele, vinieron los Sábados de Súper Acción, los viernes de El mundo del Espectáculo, las noches de Función Privada, que me enseñaron a ver otro cine, y las escapadas, cada vez que podía, al cine.
Con mi primer trabajo, a los 19 años, empecé a armar mi videoteca, mi biblioteca, mi discoteca...todo lo referente al cine tenía que tenerlo.
Y entonces un día el amor llegó a mi vida y con ese amor llegó otra videoteca casi tan grande como la mía...
Ahora con una colección que rondan los 5.000 títulos, sólo deseo una cosa: VER CINE y comentarlo.

Por eso, por ese amor incondicional por el séptimo arte, es que abro este espacio, para compartir con ustedes mi pasión por las historias contadas con imágenes en movimiento.

Bienvenidos!

2 comentarios:

S dijo...

Que alegria Ro! me acuerdo una vez que firme que amaba tus "criticas" de cine y vos muy humilde te reiste de mi comentario, pero mujer! insisto en que sos buena en esto, ai que chin chin por la novedad :)

Romina Incarbone dijo...

Salud, amiga, me alegro que le alegre!
Besos
Ro